ACERCA DE MÍ
Me llamo Paula Rubio Ferrer, soy una mujer de alma nómada aunque me afinqué en El Escorial (mi campo base) cuando comenzó la pandemia. Ya que la cosa se fue calmando, mi idea era seguir viajando, lento, pero viajando, así que el siguiente destino fue la isla mágica de Tenerife donde estuve viviendo algunos meses y desde hace casi dos años, me instalé de nuevo en la península, en paraíso de escaladores, la pequeña pero linda Cuenca. Soy de padres emigrantes, nacida en Madrid pero con pasaporte del Mundo, en realidad, nunca creí en las fronteras ni físicas, ni mentales.
Pero esto fue otra parte de mi vida, es mi pasado y la Paula de hace unos años, es otra.
En octubre del 2018, mientras trabajaba en Alemania, tuve un punto de inflexión en el que decidí cambiar radicalmente el rumbo de mi vida. No sabía en qué dirección, no sabía hacia dónde ir y me moría de miedo pensando qué haría con mi vida… Sin embargo, escuché mi intuición y algo muy dentro de mí que, se escapaba totalmente de lo racional, me hablaba alto y claro, y me decía que se había acabado esta etapa de mi vida.
Opino que todo el mundo debería tener el derecho de reinventarse, a crear nuevos caminos si un patrón de vida ya no funciona y deja de hacernos felices, las pasiones cambian, nosotros cambiamos y como seres creativos y evolutivos en constante transformación, podemos crear otras formas de vivir.
Viajera, aventurera, inconformista y profunda observadora, he estado viviendo y trabajando en diferentes lugares de Europa, Canadá, Centroamérica y Asia. Primero haciendo cine y después, buscando, investigando, estudiando, creando pero también fluyendo mucho hacia un nuevo rumbo. Y en este tiempo, yendo de un lugar a otro, en diferentes países y culturas. Me di cuenta que, cuando uno deja de tener miedo y confía en dejarse llevar, sin querer tener todo controlado, el camino se crea solo.
En el momento en que tuve mi momento de inflexión, supe que quería hacer algo relacionado con el cuerpo. He practicado y probado varios deportes a lo largo de toda mi vida, también me encanta bailar, amo el movimiento. Pero solo tres cosas, han conseguido mi eterna fidelidad: el baile, la escalada y el yoga. Soy escaladora desde hace quince años y yoguini, filosóficamente hablando, desde siempre, y en la práctica desde hace también varios años, con mis correspondientes idas y venidas, pero en los últimos ocho años ya formaba parte importante de mi vida y en los últimos seis, lo convertí en mi trabajo.
Era hora de dar a mi cuerpo mas movimiento, de seguir creciendo como persona, de desarrollarme mas interiormente y todo lo aprendido deseaba transmitirlo, quería ayudar a las personas. Era hora de dejar los ordenadores y las horas infinitas frente a una pantalla en una oficina oscura y conectarme más a mí misma, a mi esencia y por lo tanto, a los seres humanos.
En octubre del 2018 hice mi primer curso oficial de profesora de Hatha Yoga (RYS 200) en la escuela Tao Center, en Málaga. De allí, volé a México para seguir con mis estudios y experiencias, quería formarme más en anatomía, allí hice el curso de Yoga Restaurativo y BackMitra (RYS 200) en Solstice Yoga Center de San Agustinillo (Oaxaca, México). Todos estos títulos están avalados por Yoga Alliance.
Después de México, volví a España durante unos meses, estuve dando clases particulares de yoga a domicilio y mientras me sacaba el título (120h) de reflexología podal, manos y cara (otra de mis pasiones ocultas) en el Instituto de Reflexología Podal. Mis dotes de masajista, también venían desde siempre, y de forma autodidacta lo fui desarrollando, así que este momento también era ideal para seguir aprendiendo, y una cosa llevó a la otra… El camino se iba formando…
En mi siguiente viaje, en India, me enamoré del masaje Thai-Yoga o mas comúnmente llamado, masaje Tradicional Tailandés, una combinación de yoga, medicina Ayurveda, acupuntura y medicina china. Así que obtuve mi Master Certificate en Thai-Yoga Massage (120h) y también Thai-Yoga Reflexology en Himalayan Zen School, en Rishikesh.
Debido a la COVID19, tuve que cancelar mi viaje por Asia y volví a Madrid. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, en pleno confinamiento hice dos cursos online "Pranayama, Camino a la Serenidad" y "La Dicha de Meditar" con Gustavo Plaza y cómo bienvenida del 2021 obtuve el certificado de Cadenas Musculares de Fisiom (80h), avalado por AYET (Asociación Española de Yoga Terapéutico). Siguiendo con mis estudios en Madrid, la última certificación ha sido la Formación de profesores de Yoga y Meditación (RYS 200h) de Yoga Art Studio también avalado por Yoga Alliance y el curso de Biomecánica aplicada al Yoga de Raúl Trella, siempre seré infinita aprendiz y fan incondicional de "Cállate y haz Yoga" con Jorge Caballero y su gran equipo.
He estado estos últimos años dando clases en San Lorenzo de El Escorial, El Escorial, Cuenca y Mazunte (México), de Yoga Restaurativo, BackMitra, Hatha Yoga, Cadenas Musculares Fisiom, y haciendo masajes Thai-Yoga y Reflexología Podal e impartiendo diversos talleres y clases online. Estoy profundamente agradecida por toda la experiencia que he tenido y a mis alumnos que aprendo y sigo aprendiendo infinito de ellos.
Quiero dar las gracias a mis maestros, porque gracias a ellos, empecé a enamorarme mas y mas del camino que elegí y al que la vida me fue llevando: Gleb Loginov, Sabine Schalk-Loginova, María José Marigliano, Brigitte Longueville, Antonio Alonso y Sw. Prem Adeh, Gustavo Plaza (Arjuna), Or Haleluiya y Álex Monasterio, Eva Klimberg y David García, Raúl Trella y Jorge Caballero y su equipo.
Cada día que me levanto y echo un vistazo hacia atrás, aunque mirar adelante a veces asuste, sé que estoy en el lugar correcto y el único que existe, en el presente.
¡Namasté!
