¿DE QUÉ COLOR SON TUS SUEÑOS?
Mirar al cielo siempre fue una via de escape de la realidad en la que vivía. Siempre me fascinó mi mundo interior aunque a veces pesaba mucho más mi interpretación de las cosas que lo que en realidad era. Así que observar hacia arriba y ver la profundidad del cielo, encendía mi imaginación y disparaba mis sueños interminables de viajar, de echar a volar. Me evadía de mi propia existencia en esos momentos para convertirme en lo que quisiera, sin reglas, ni obstáculos, imparablemente libre.
Así es como he aprendido a vivir como soñaba. Me encanta recordar como toda esta historia empezó siendo una niña llena de cosas por descubrir, sentada en mi ventana observando las estrellas.
Recordaré el resto de mi vida aquella ventana, la que marcó un principio y la que marcará un final en mi memoria.
Y pienso…
Sin sueños, no hay ilusiones. Sin ilusiones, no hay motivación. Por consiguiente, no hay voluntad ni tampoco lucha, fundamentales para generar cambio, progreso y evolución.
Estamos hechos de sueños, esos sueños son el motor de nuestra existencia y cada día es una piececita maravillosa más de nuestra propia creación, una pieza clave de nuestra mayor obra de arte, nuestra Vida.
¿De qué color son tus sueños?
¡Los míos son morados!