EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS

Hace ahora cuatro años que estuve haciendo un viaje por México. Me enamoré y seguiré enamorada de este país seguramente por el resto de mi vida pero en particular, hubo un lugar muy especial que se me clavó como una espina en el corazón. Es el pequeño pueblo mágico de Mazunte. Así que a principios de este año cumplí la promesa que me hice a mí misma, volver.

Me siento muy feliz de haberlo conocido mejor y haber tenido la oportunidad de vivir allí cuatro maravillosos meses de mi vida.
Como llamo yo, es el pueblito de “El País de Nunca Jamás”, como en el libro de Peter Pan, donde se encuentran los “Niños Perdidos” pero no solo los “Perdidos” sino también los “Encontrados”. Porque muchos de ellos llegan sin saber nada, sin conocer su camino y solo dejan fluir sus vidas como las olas del mar y se marchan de allí o se quedan, habiéndose encontrado a sí mismos y sus caminos. “Niños" de todas las edades, de todas las nacionalidades, de todos los colores, venidos de todo tipo de experiencias, confusos y ordenados, creativos y alocados, muchos enormes corazones.

Mazunte, no es solo tu entorno paradisíaco donde reside tu profunda belleza. Regalas Pura Vida.

Cuando conocí este lugar, me vino a la cabeza un texto que había escrito hacia algunos años.

"Recuerdo que mi madre me decía algunas veces, hija deja de estar por los aires y baja los pies a la tierra… Cuando empecé a hacerme mayor y a entender muchas cosas que antes no entendía (lo que llamamos madurar) un día la pregunté.

¿Por qué he de bajar a la tierra, si en el aire me gusta estar?

Me costó mucho llegar a esa conclusión porque relacionaba que estar en el aire era algo malo o negativo, estar en las nubes, algo así como estar despistado o desorientado en la vida. Pero no, me di cuenta que estar en el aire es una forma de vida y desde arriba se observa divinamente las maravillas que brinda la tierra y eso no significa que no se viva con plenitud o que igualmente la necesite para vivir y baje a pasear de vez en cuando.

En el aire me encuentro a los soñadores haciendo realidad sus sueños, a los apasionados por hacer de sus experiencias una mezcla de fantasía y realidad, a los valientes escalando montañas reales y emocionales, a los amantes haciendo y repartiendo diferentes tipos de amor incluido mi favorito, el incondicional. A los locos que regalan perspectivas extraordinarias de ver y enfrentarse a la vida, a los danzarines que cierran los ojos mientras mueven todo su cuerpo para conectar con sus yos más profundos y salvajes, a los magos y las magas regalando magia con la luz de su varita mágica, a los viajeros sin límites ni fronteras… Así que le dije a mi mamá, sabes prefiero quedarme en el aire, me gusta más este sitio que siempre estar con los pies en la tierra".

Sin embargo, en Mazunte observé, que todas estas personas de las que hablaba en este texto, estaban allí, en el mismo lugar, sobre la tierra y ya no hacia falta subir al aire para encontrarlas. Me di cuenta, que ya no necesitaría usar mis alas para evitar tener demasiado los pies en la tierra, porque todos allí también tenían alas y podíamos compartir nuestras inquietudes pisando la tierra y sin ser mirados como locos desorientados o despistados.

Todos allí estábamos haciendo el acto de libertad más grande que podíamos regalarnos, darnos el permiso, de ser quiénes somos.

De ser, nosotros mismos.

P. D. Si alguien desea llegar a Nunca Jamás deberá volar hasta lo más alto del cielo y girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer.

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