EL SUPERPODER DE LOS CICLOS MENSTRUALES
El ciclo menstrual, guau, un tema peliagudo e infinitamente interesante del que hablar y dedicarle unas horas bien invertidas en escribir, después de muchos años de experiencia y dedicación, con todo el cariño y amor que he podido dar, para entender mejor que nos ocurre a las mujeres y mas concretamente, a mi personalmente, cuando estamos/estoy en este proceso que nos define como sexo y mucho más que eso, como seres maravillosos que traen, albergan y aportan la creación de la vida.
Esto, he de decir que, lo escribo durante mi premenstruación, el momento ideal para profundizar en mis reflexiones, en mis intuiciones que a veces son más fuertes que mi propia razón y en dejar volar la creatividad. Porque desde donde se crea y nace la vida, también nacen y se crean muchas otras cosas que no son solo bebés. Y bendita conexión que tengo con mi regla, que sé cuando me voy a sentar frente a un documento en blanco y el ritmo del tacto de mis dedos con las teclas va a surgir solito al son de la música de fondo, encontrando el punto preciso y exacto de la felicidad, donde no importa nada mas que lo que estoy haciendo.
Cuanto han avanzado las investigaciones sobre esto de lo que quiero hablar, que nos cuenta y nos dice como, cuando y hasta como alimentarnos cuando practicamos deporte para mejorar nuestro rendimiento, o como deberíamos relacionarnos con nuestro entorno, con nuestra pareja, amigos o jefes, según las fases del ciclo menstrual en la que estamos. Ya me hubiera gustado que alguien me lo hubiera explicado hace veinticinco años. Pero bueno, supongo que todo tiene que llegar en su debido momento y cuando relativamente, la humanidad y la mujer del momento esta preparada para entenderlo, procesarlo y lo mas importante, asimilarlo.
Pero para ello creo que también hay que tener y desarrollar cierta observación de una misma, cierta curiosidad basada en una mirada interior que despierta la inquietud de querer conocerse y de aprovechar las herramientas que aporta ese conocimiento para vivir mejor, en un estado de mayor comprensión, armonía y respeto hacia, con y para nosotras mismas. A veces, nos olvidamos de eso, las exigencias de la vida, las presiones culturales, sociales, laborales y familiares, el ritmo diario y nuestras propias exigencias de siempre querer llegar a todo, en el mismo nivel, en el mismo grado de intensidad todo el tiempo y prácticamente, todas las semanas del año, en realidad nos hace caer en picado porque es cuando nos damos cuenta, que eso no es real y que de alguna manera, no estamos aceptando, en absoluto, nuestra naturaleza y eso nos aleja aún más, de nuestra verdadera esencia.
Me da la sensación de que todavía, son muchísimas las mujeres las que reniegan de su período y por lo tanto, de lo que son, cuando deberíamos estar profundamente orgullosas de los fantásticos poderes que nos otorga el conocimiento de las fases de los ciclos menstruales. Esa es la cuestión, el conocimiento, si nos enseñaran esto desde pequeñitas sería otro cantar aunque también en mi mas humilde opinión, creo que deberíamos tener ese impulso natural como seres humanos evolutivos que somos, de tener cierta responsabilidad y actitud de supervivencia de tratar de disponer de un mínimo de curiosidad para informarnos y comprender nuestros cambios internos no sólo fisiológicamente hablando. Creo que el limitarnos solo a dejarnos llevar como las olas por las fluctuaciones hormonales de nuestro propio cuerpo, sin ningún control y conciencia, y sin ningún tipo de responsabilidad sobre ellas y que obviamente también nos llevan a cambios emocionales y del estado del ánimo que pueden causar daño, tanto a nosotras mismas como a las personas cercanas de nuestro alrededor, en mi opinión, creo que esto ya es hora de dejarlo atrás y empezar a trabajarlo ya que disponemos de herramientas, como amigas, madres, tías, abuelas, otras mujeres cercanas y además, lecturas en internet, libros, talleres y hasta profesionales, así que si deseamos hacer uso de estas herramientas, pueden ayudarnos a pasar a otro grado de consciencia y empezar a utilizar nuestro período como un superpoder del que sacar mucho partido positivo (obviamente, con ciertas herramientas, hablo de mi país y de países desarrollados porque desgraciadamente en otros, no disponen de las mismas oportunidades que nosotras).
También hay que ser valiente para aceptar nuestras vulnerabilidades en un mundo que por lo menos, en mi caso, se ha basado bastante en el feminismo, pero en un feminismo, desde un punto de partida, seguramente erróneo e inconscientemente, olvidándome de que soy mujer y buscando y queriendo ser igual que los hombres, ese era el problema, que no lo soy. Y me costó trabajo tratar de entender, aprender y aceptar que hay momentos en mi vida, en que no puedo dar todo lo que me gustaría, que mi ritmo baja, que mis ganas de escalar o hacer yoga se reducen, que el esfuerzo físico sea el mínimo, y que en esos momentos, soy mucho mas feliz aceptándolo y quedándome en mi casa, en mi espacio vital de creación y desarrollo, escribiendo, pintando, viendo películas, haciendo un yoga relajado, meditando, cocinando, leyendo o incluso, limpiando que intentando ser lo que en esos momentos no soy, porque eso me genera frustración, angustia y sufrimiento.
Si es que al final, no hay nada como aceptarse y quererse como es una misma, de eso se trata, de sabernos ver. Me sorprende bastante cuando todavía algunas amigas me dicen que no tienen síntomas de la regla cuando las pregunto y luego, durante la convivencia me doy cuenta que sí los tienen y son tan obvios como los míos. De hecho, hay algo que no me encaja respecto a eso, ¿será como una manera de no querer afrontar lo que realmente viven como una forma de ocultarlo a sí mismas y por consiguiente, a los demás? ¿De no querer aceptarlo? Me inquieta mucho, aunque lo respete, cada uno hace con su vida lo que desea, sin embargo en mi experiencia vital, me parece de una absoluta importancia conocer estos procesos, porque al fin y al cabo, comprenderla me facilita enormemente la vida, mis relaciones, mis hábitos, mis pensamientos y la vida en todos sus aspectos, desde la sensibilidad al dolor físico, pasando por los “defectos humanos”, la toma de decisiones, la observación, la intuición, los sonidos, los olores, la claridad y agilidad mental, la sensibilidad humana, la creatividad, la lógica, la comunicación o la paciencia. ¿Entonces cómo no entender los ciclos menstruales?
Recuerdo que cuando llegué a España después de varios años viajando y cambiando de domicilio y de país bastante a menudo, me di cuenta que no tenía ni idea de mi período. Había perdido completamente la comprensión de mis ciclos menstruales y eso me generaba intranquilidad. Obviamente, me acostumbré tanto y tan a menudo, a cambiar mis estímulos diarios que, ya no sabía si era mi período o no lo que afectaba mi vida en sí, ya que generaba una amalgama brutal de emociones, sensaciones y pensamientos que, desembocaban en intensas experiencias. Y si a eso, le añadimos, la soledad y la aventura, pues de ahí salía un cóctel de lujuria y pasión desenfrenado. Vamos, como para pararme a pensar si era mi regla o no, lo que a veces me hacia no comprender el mundo y ni siquiera mi propia existencia o las ganas locas de devorarme la vida como un imparable ciclón lleno de energía.
Luego vino una relación, guau, eso si me dejó atónita, después de varios años soltera, libre como un pajarillo sin tener que dar explicaciones a nadie de nada, de pronto te encuentras que compartes tu ciclos menstruales con alguien. Eso de querer salir corriendo a tu cueva en las mas absoluta soledad porque no te soportas ni tu misma, ya había que explicárselo a alguien para que entendiera que, no era algo personal y la verdad, agradezco enormemente haber comprendido y estudiado mis ciclos porque han facilitado muchísimo la comunicación, la comprensión y la convivencia con mi pareja.
La realidad es que, eso de que los hombres digan que las mujeres estamos locas… ¡Ya huele a rancio! ¡Estamos en otros tiempos! No estamos locas, sencillamente tenemos ciclos menstruales. Y aunque, en ocasiones, parezca que se nos va la cabeza, en realidad no es así, podemos llegar a ser muy conscientes de nuestros cambios de ciclos pero también, a veces, se hace muy difícil controlar las dichosas hormonas.
Y vosotros, queridos, también deberíais tener vuestra parte de responsabilidad y compromiso al respecto (cuando se vive en convivencia ya no es solo cosa nuestra), de comprender, empatizar y tomar consciencia de que las mujeres no somos siempre las mismas, que casi cada semana cambiamos a una mujer diferente y que somos inconstantes en nuestros procesos, capacidades y destrezas. En realidad, esa es la infinita belleza de descubrir realmente a una mujer, no estigmatizándola por su naturaleza sino viendo sus características positivas que hacen de ella un ser único y apasionante.
Si es que cuando digo que considero de vital importancia tener conocimiento de nuestro período, es porque realmente nos facilita la vida en muchos sentidos. Aprendemos cuando es mas óptimo hacer unas cosas y no otras, cuando son nuestros puntos fuertes y habilidades en cada ciclo para sacarles el mejor partido, como construir mejores relaciones, como encontrar el equilibrio en el trabajo, como deberíamos practicar deporte (si con más o menos intensidad) o cuando tenemos más grado de concentración, nos ayuda a ser mejor personas, más felices con nosotras mismas, como aprovechar nuestra creatividad, expresividad y energía y por lo tanto, aceptar mas nuestra naturaleza.
En conclusión, los ciclos menstruales no solo sirven para calcular cuándo quedarnos embarazadas, son muchísimo más que eso, son la llave mágica e infinita a miles de posibilidades de desarrollo interior, de nuestro yo mas salvaje, genuino y profundo, y de nosotras, únicamente de nosotras, depende empezar a usarla.