ESCALADA, YOGA y LA GESTIÓN DEL MIEDO
(contenido también aplicable a la Vida)
Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre este tema, me parece fascinante y de una profundidad interior apasionante aunque también, en mi experiencia, en ciertas situaciones es bastante compleja.
El miedo es esa emoción que te puede bloquear, anular, infravalorar, acobardar, silenciar, acorralar pero también el miedo puede ser una herramienta mágicamente brutal para hacer cosas, para salir de nuestras actitudes psicocomportamentales, para cambiar, transformar, crear, descubrir, para atrevernos a salir de nuestros hábitos, de nuestra zona de confort, para ver las cosas de otra forma, desde otras perspectivas.
El miedo es una herramienta de supervivencia que nos hace ponernos límites cuando hay peligros reales. De hecho, gracias a ella nuestra especie ha sobrevivido, ya que es la que nos permite reaccionar tras percibir un estímulo amenazante para la integridad física. Sin embargo, también y terriblemente actúa cuando los hay imaginarios y cuidado con la imaginación porque puede llegar a ser una máquina asombrosa llevándonos a caminos oscuros de la mente.
La escalada me ha aportado infinitas cosas en estos últimos doce años, muchísima enseñanza aplicada a todos los sentidos de mi vida, no soy una escaladora de mucho grado y tengo mis días mejores y peores (como cualquier ser humano) respecto a la gestión del miedo. Especialmente, a veces con los síntomas premestruales se hace tarea bastante más complicada (algún día escribiré sobre esto) pero todo esto no quiere decir que no pueda y deba hablar de lo que me aportan sus enseñanzas.
La Escalada y el Yoga, se retroalimentan y cuando al principio no encontraba su nexo de unión, finalmente lo encontré y ahora fluyo mejor, respetando y escuchando mi cuerpo, sintiendo y observando mucho el momento presente y especialmente, mi respiración.
Pero no quiero empezar hablar de este nexo de unión sin entender y ver antes, los varios elementos y reacciones químicas en el cerebro que hacen que actúe el miedo y yo soy muy fan de entender lo que ocurre en nuestro interior, no solo energéticamente o psicológicamente hablando sino también anatómicamente, así que entendamos el maravilloso mundo de la biología del miedo.
Parece ser que hay al menos una docena de áreas del cerebro que de alguna forma se encuentran involucradas en el miedo. Pero según las investigaciones, cinco partes desempeñan un papel más importante en este proceso, y son las siguientes:
- El tálamo, es parte del encéfalo, situada en la zona central de la base del cerebro, entre los dos hemisferios. Se encarga de la regulación de la actividad de los órganos sensoriales (ojos, oídos, boca, manos…)
- La corteza sensorial, es un área de la capa externa del cerebro, localizada en parte superior y media del cerebro, en el lóbulo pariental. Encargada de procesar la información sensorial de la piel, los músculos y las articulaciones.
- Las amígdalas cerebrales, son una masa de núcleos o células en forma de almendra ubicadas en lo mas profundo de los lóbulos temporales del cerebro, una por cada hemisferio del cerebro y estas diminutas pero explosivas estructuras son la razón de la integración de las emociones y sus respuestas, especialmente las relacionadas con el miedo, la ira y el placer. Generando en nuestro cuerpo una respuesta fisiológica, psicológica y conductual y también tienen una gran relevancia en la valoración del significado emocional de las experiencias. Por lo tanto, la amígdala es el principal núcleo de control de las emociones y sentimientos y además, esta conectada con muchas áreas del sistema nervioso central.
- El hipocampo, es un pequeño órgano localizado en el lóbulo temporal, también esta implicado en el miedo, ayudando a la formación y recuperación de recuerdos y las emociones que se relacionan con ellos, permite que ciertas informaciones pasen a la memoria a largo plazo y vincula este tipo de contenidos con ciertos valores positivos o negativos, dependiendo de si estos recuerdos han estado asociados a experiencias placenteras o dolorosas (fisiológica o psicológicamente). Son los procesos mentales ligados a la emoción los que determinan si el valor de una experiencia almacenada como recuerdo es positivo o negativo. Si tienes emociones fuertes, como miedo, terror, incapacidad para respirar, toma nota y recuerda esto por ti, si encuentras algo similar en el futuro.
- El hipotálamo, activa la respuesta de “lucha o huida”.
Así comienza todo, en una fascinante cadena de intercomunicaciones neuronales en nuestro cerebro.
Entonces, por ejemplo, sí nos vemos en una situación en que escuchamos un sonido de procedencia desconocida, que nos produce miedo. El tálamo no sabe reconocer si las señales que estás recibiendo son de peligro o no, y como no lo sabe, por si acaso, reenvía la información a la amígdala. La amígdala toma medidas para protegerse e indica al hipotálamo qué active la respuesta de “lucha o huida”, en el caso de que sea un peligro real.
Casi simultáneamente a este proceso mas bien primitivo, hay una fase más reflexiva, que hace un análisis más preciso de los acontecimientos y considerando todas las opciones, como de dónde o qué es el sonido que escuchas.
El tálamo envía la información a la corteza sensorial, donde interpreta y da sentido, busca diferentes interpretaciones y opciones de la información que le ha llegado y se lo pasa al hipocampo que, haciéndose muchas preguntas, se encargará de encontrar y situarlo en un contexto y en el caso, de que no haya un peligro real, le dirá a la amígdala que no pasa nada y a su vez la amígadla al hipotálamo.
En el caso, de que fuera un peligro real, la amígdala se lo comunicaría al hipotálamo y este enviaría un mensaje a la glándula pituitaria que a su vez estimula las glándulas suprarrenales. De esta manera, el cuerpo empezaría a liberar hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina, activando el sistema nervioso simpático y generando muchos cambios en el cuerpo como: aumento de la frecuencia cardíaca, presión arterial, dilatación pupilar, las venas de la piel se contraen para enviar mas sangre a los músculos, aumento de glucosa, los músculos se tensan, relajación del músculo liso con el fin de aportar más oxígeno a los pulmones, problemas digestivos para permitir dar mas energía a funciones de emergencia y problemas de concentración.
Por otro lado, también quiero mencionar un músculo apasionante, el músculo psoas y su conexión con el miedo. Este músculo es el más profundo y grande del cuerpo, es un flexor de la cadera que une las piernas con el tronco, es un estabilizador del cuerpo y es el músculo que nos mantiene de pie.
Una particularidad de este músculo que no tienen la mayoría de los otros músculos es que se acorta cuando esta relajado y se alarga mientras está trabajando. Por eso se acorta en las personas sedentarias o que pasan muchas horas sentados o hacen ejercicio físico de mucha flexión, incluída la escalada. Y otra cosa que considero notablemente importante mencionar es que esta conectado con el músculo diafragma. El diafragma cuenta con dos tendones, que se extienden hacia abajo y se conectan a la columna en el mismo lugar donde el psoas se inserta. También, el diafragma y los músculos del psoas están conectados a través de la fascia que también conecta otros músculos de la cadera.
Pero lo que vengo aquí a contar ahora sobre el psoas es su conexión con el miedo, lo llaman el “músculo del alma”, parece ser que el psoas es un órgano de percepción ya que esta compuesto de tejido bio-inteligente que reproduce un deseo instintivo de supervivencia y de desarrollo interior. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que también se encarga de ser el emisario de emociones. Esto es debido a que como he dicho anteriormente, el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo que se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.
Todo esto se ve reflejado en un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, y por lo tanto, conlleve alteraciones emocionales.
Un psoas contraído manda señales de tensión al sistema nervioso y manda continuas señales de peligro, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el psoas.
Conociendo los principales elementos que nos afectan fisiológica, anatómica, psicológica y emocionalmente a nuestro cuerpo (y esto sin meterme en términos premenstruales en el caso de las mujeres, claro). Es obvio que los efectos del miedo en el cuerpo afecten notablemente a nuestra forma de escalar y no solo de escalar, sino de ¡VIVIR!, si además, no sabemos gestionarlo y nos desbordamos con la imaginación y una respiración descontrolada, el proceso se hace mas complejo.
Cuando nos desbordamos con la imaginación, me refiero, a la capacidad que tenemos los seres humanos de anticipar con cosas terribles que podrían suceder, cosas que hemos oído hablar, leído o visto en la televisión. Y cuando anticipamos, un estímulo miedo también provoca la misma respuesta que experimentarlo en la realidad, vamos que el cuerpo se lo cree aunque la mayoría de veces no tenga un fundamento real.
Pues esto, si ya ocurre en la vida en general, ¿cómo no iba a ocurrir también en la escalada?
En mi vida me he puesto en numerosas ocasiones, en situaciones variopintas para enfrentarme a mis miedos, a mis inseguridades, para ponerme a prueba a mí misma y ver hasta dónde podía llegar y qué cosas nuevas descubriría y aprendería con esas experiencias, con la escalada me ha ocurrido lo mismo. Incluso, en momentos de mucho miedo y bloqueo en mi vida por realizar cambios importantes, el día que decidí enfrentarme a nuevos retos y desafíos en este deporte, resultó ser una auténtica terapia. Según iba afrontando miedos en la escalada, en paralelo, en mi vida, también lo fui haciendo y unos meses después, pude hacer realidad aquellos cambios que tanto miedo me daban.
Se sabe de muchos escaladores profesionales que han hecho y hacen historia en el mundo de la escalada que practican Yoga y meditación de forma habitual. Esta unión cada vez se esta poniendo más sobre la mesa con cada vez mas libros y hasta retiros. Porque el Yoga y la escalada no están tan lejos uno del otro, esta conectados por un fino hilo pero muy resistente.
Entonces si el estrés y el miedo residen en el sistema nervioso, como dicen los estudios, para aplacarlo, solo podemos hacerlo de una manera, activando el sistema nervioso parasimpático (el de la relajación y el descanso), cuando este sistema se pone en marcha, baja la frecuencia respiratoria y cardíaca y relaja los músculos (entre otras cosas) justo lo que necesitamos cuando pasamos miedo escalando, ya que uno de los efectos del estrés o el miedo es la tensión y contracción muscular, la sangre se precipita hacia las extremidades, provocando sudoración y falta de oxígeno hacia estos músculos debido a una respiración acelerada, acortada y superficial.
La madre y señora respiración, el sublime vínculo de unión entre el cuerpo y las emociones, entre el Yoga y la escalada pero no es el único. Resulta que escalar tiene varios beneficios en común con los beneficios del yoga, y son los siguientes:
- Te trae al momento presente en cuerpo y mente.
- Mayor consciencia del aquí y el ahora.
- Mejora la autoestima, el estado de ánimo y el pensamiento positivo.
- Mejora la concentración y la memoria.
- Mejora la fuerza, la resistencia, el equilibrio, la precisión, la coordinación, la orientación espacial y la intuición.
- Mejora la consciencia corporal (o propiocepción) y la consciencia respiratoria.
- Mejora del esfuerzo, de poco te servirá una gran fuerza si no tienes una técnica apropiada para aplicarla.
- Mejor gestión del estrés, proporcionando bienestar.
Además, la ejecución de un asana tiene cinco características: la respiración, la relajación, la inmovilidad, el equilibrio y la firmeza. Todas, ¿por qué no?, aplicables a la escalada, exceptuando la inmovilidad, que la sustituiría por la precisión y por supuesto, llevándolo al punto de vista de la escalada.
- Relajación, una respiración consciente y profunda, nos lleva a estar más presentes, más conectados, más centrados, aportando un estado de comodidad generalizado.
- Equilibrio, precisión y firmeza, para llevar a cabo la ejecución idónea de los movimientos, con soltura, seguridad, confianza y serenidad.
- RESPIRACIÓN, para mí la más importante. Gracias a tener una respiración mas presente y trabajada, se desarrolla la actividad desde la consciencia, con una forma mas plena y profunda que nos lleva a oxigenar correctamente cada fibra de nuestros músculos dándoles espacio y no compresión, nos aporta ligereza (ya que un cuerpo tenso, pesa más). Por consiguiente, se hace mucho mas efectiva la ejecución de los movimientos y no solo esto, ayuda notablemente en la gestión del miedo.
Como podéis ver son muchos los nexos de unión entre el Yoga y la escalada, el enfoque en el momento presente dejando pasar las anticipaciones del futuro y los pensamientos del pasado, hace que la escalada se convierta en una especie de meditación o mindfulness y se entre en el llamado estado de “flow”, el desarrollo de la concentración que requiere este proceso aporta claridad mental mejorando la visualización de opciones, posibilidades y horizontes a la hora de resolver la vía y confrontar un desafío.
Según Mihály Csíkszentmihalyi, psicólogo conocido mundialmente por sus investigaciones sobre la llamada psicología positiva y quien desarrolló la teoría del “flow” dice:
“El flujo o Estado de Flow es un estado subjetivo. Las personas lo experimentan cuando están completamente involucradas en una actividad. Nada más parece importar, hasta el extremo de olvidarse del tiempo, la fatiga y de todo lo demás. Excepto la propia actividad. El ego se aleja. El tiempo vuela. Toda acción, movimiento y pensamiento sigue inevitablemente a la anterior, como tocar jazz. Todo tu ser está involucrado mientras utilizas tus habilidades al máximo".
La gestión del miedo en la escalada, en mi experiencia y aprendizaje, es profundamente aplicable a la Vida en todos los sentidos, afecta a la inteligencia emocional, en la forma de ver y sentir las cosas que percibimos, en nuestros hábitos, costumbres, patrones, acciones, en la calidad de nuestra vida, de nuestras relaciones… Hace años escribí esto:
“La mano del miedo se posa sobre nuestros hombros, nos echa su aliento maloliente sobre nuestra nuca y nos empaña nuestra visión de la vida, nuestro camino. Entorpece el fluir natural de nuestras intuiciones, de nuestras acciones, hasta el punto de meterse en nuestra mente, poniéndonos trampas, obstáculos, muros…”
Todos tenemos miedo, es legítimo, el miedo siempre estará en nuestras vidas por unas cosas u otras, no hay que tener miedo al propio miedo, es nuestra parte más primitiva y salvaje. No obstante, es súper útil, y se puede aprender a regularlo y conquistarlo, detectando esos hechos que ponen en riesgo nuestra autoestima, bienestar emocional y equilibrio psicológico. Ya que un buen número de nuestros miedos son aprendidos y por consiguiente, son psicológicos.
El miedo es muy listo, hace que no tengamos que usar la razón, ya que suele tomarse su tiempo para llegar a conclusiones y decisiones que nos aporta ante las dudas o desconfianzas y que podamos reaccionar de forma práctica cuando hay algo que nos preocupa.
El miedo, nos mantiene VIVOS, nos ayuda a crecer, a evolucionar interiormente, nos HONRA.
Todo lo que siempre hemos querido, está al otro lado del miedo y nos enseña a ser VALIENTES y la valentía se demuestra no solo en los grandes actos, sino en el día a día, en las pequeñas acciones y comportamientos cotidianos.