¿QUÉ ES LA LIBERTAD?
Me gustaría mucho que te plantearas seriamente que es para ti la libertad. Sí, ¿qué es la libertad…? ¿Te has parado alguna vez a comprender realmente lo que es? ¿Es hacer lo que quieras, cuando quieras? ¿Tener lo que quieras en el momento en que lo deseas? ¿Hacer lo que te dé la gana cuando te plazca en el momento en que te venga bien, sin pensar en los demás o en las consecuencias porque simplemente así lo sientes, sin plantearnos nada ni a nadie? ¿Eso es la libertad?
Creo que la gran mayoría de los seres humanos de nuestra sociedad están bastante lejos de saber qué es la libertad.
Porque nos guste o no, lo único que nos hace libres como personas en esta vida, es el CONOCIMIENTO DE NOSOTROS MISMOS.
Y por lo que veo y siento, hay muchos esclavos de su propia cárcel.
La libertad es ser honestos con nosotros mismos y ser nobles con las personas que nos rodean. A veces, los seres humanos nos convertimos en esclavos de nuestra propia cobardía, de mentiras, de miedo, de incomprensión hacia uno mismo, de no ser coherentes con nuestras palabras y nuestros actos, de nuestro pensar que somos “libres” cuando en realidad, estamos en una enorme prisión física y emocional que no entendemos, ni sabemos gestionar y a veces, tampoco buscamos aprender a gestionarlo y enfrentarlo cara a cara porque nos lo ocultamos a nosotros mismos y por consiguiente, también a los demás.
Huir de las emociones, de los sufrimientos, de las inseguridades, de los miedos, de las carencias y vulnerabilidades, de los errores, de nuestra oscuridad… Nunca ha sido, ni será, una manera de solucionar lo que tenemos en nuestro interior y nunca jamás, estaremos de verdad a gusto, felices y en paz con nosotros mismos en lo más profundo de nuestro corazón (y no en nuestra mente o en nuestro orgullo), si seguimos en este camino de seguir huyendo y fingiendo que estamos genial, que todo va bien y no necesitamos ayuda porque hay que disimular que somos la “hostia” y podemos con todo.
Desde mi mas humilde opinión, nos estamos equivocando profundamente si seguimos en esta dirección y por ello, vivimos en una sociedad profundamente enferma como decía Jiddu Krishnamurti “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.
Basta ya de disimular ser quienes no somos.
Quitemonos las máscaras y démonos el permiso de amarnos con transparencia, sin vergüenzas, trabajando desde dentro hacia fuera ya que no hay otro camino que sea el acertado, la realidad es que, solo hay una dirección hacia la paz interior.
Además, en mayor o menor medida, todos los seres humanos padecemos y sufrimos las mismas cosas emocionalmente hablando, porque estamos hechos de la MISMA ESENCIA.
Construyamos un templo en nuestro interior y hagamos de ello, nuestro hogar. Porque los pájaros tienen alas, pero morirían si no dejaran de volar y sus nidos, su alimento y sus raíces están en la tierra. No está mal volar por los aires libres como un pájaro, pero igualmente, necesitamos de la tierra para sobrevivir y no perdernos y alejarnos demasiado de la realidad. ¿No es preferible cuidar y regar lo que llevamos dentro y transportamos cada día con nosotros mismos?
Quizás sea hora de bajar un poco los pies a la tierra y de echar una mirada hacia dentro, mirar que cuando entramos en adicciones, negaciones, actitudes comportamentales repetitivas y dañinas.... Es porque hay vacíos interiores/emocionales qué mirar y resolver.
Siento decir que la libertad que sospecho que la mayoría de las personas buscan, no está afuera y nunca lo ha estado, la libertad no está en gastar dinero compulsivamente cuando nos apetezca o tengamos un “capricho”, ni en seguir la última moda para ser “aceptado” por lo demás, ni gastando el tiempo a lo tonto en redes sociales, ni fabricando una vida “fake” de Instagramer, ni convirtiéndonos en unos adictos al trabajo, ni en parar de viajar de un lugar a otro, ni cayendo en actitudes negativas constantes, ni invadiendo el espacio vital de los demás con una supuesta actitud “libre”, ni alimentando el ego haciendo Vrschikasana en redes o encadenando un 7b+ de escalada, ni convirtiendo nuestra vida en un estrés por llegar a todas las miles de cosas que supuestamente “tenemos” que hacer.
Porque vivimos en una sociedad donde constantemente tenemos que lograr, hacer, aprovechar el tiempo, tener, agarrar, no soltar, quien hace mas tiene mas éxito, cuanto mas haces, mas interesante eres y sino haces, haces y haces, de alguna manera te conviertes en un perdedor, en un “loser”.
En realidad, el sistema es profundamente cruel con los seres humanos, el sistema es antipersonas que, el día en que nos quedamos sin trabajo, sin casa, sin coche, sin pareja, sin dinero, sin teléfono móvil y sin cosas que hacer, nos sentimos inútiles, desamparados, abandonados y el sistema nos maltrata, lo peor y mas triste de todo es que nos lo creemos. Pero en realidad, somos muchísimo mas que eso, y lo que realmente importa es lo que SOMOS Y NO LO QUE POSEEMOS.
Pero el sistema en el que vivimos nos ha engañado haciéndonos creer que, si no hacemos algo productivo en la vida, no somos nada o peor todavía, nadie.
Por eso me gusta la filosofía oriental (o mas concretamente las filosofía yogui), esta locura occidental, de hacer, poseer, tener, y cuanto más haces, más tienes y más ganas, más exitoso y respetado eres... Es la mayor estafa del mundo occidental que, ignora, aniquila y maltrata la verdadera esencia y potencialidad creativa del interior de los seres humanos.
¿Pero sabéis qué?
Es hora, de despertar, ¡para cambiar el mundo!
Porque lo que llevamos dentro es mucho más fuerte, que no nos pueda la vida.
¡¡JUGUEMOS CON ELLA!!