"LLAMADA URGENTE A LO FEMENINO"
Hace unos meses en una crisis existencial por una ruptura de pareja, mi terapeuta de bioneuroemoción me dijo algo muy importante para mí, y que de alguna manera podía sentir pero no identificaba con claridad. Dijo que represento a las mujeres de mi sistema familiar, mis ancestras que se han reprimido en relaciones, laboralmente o en el desarrollo espiritual. Expreso las cosas que ellas no pudieron decir o asimilar, represento las cosas que no pudieron resolver.
Y no puedo estar más de acuerdo, porque de alguna manera así lo siento desde siempre. Siempre sentí que salí algo revolucionaria, anarquista, indisciplinada, indomable pero además, inconformista, constante buscadora de respuestas, exploradora incansable de mi desarrollo espiritual, laboral y relacional.
La realidad es que, las mujeres se han callado, ocultado, desvalorizado, silenciado, rechazado, maltratado y reprimido porque nos han cortado las alas y suprimido nuestras voces durante siglos a lo largo de la historia de la humanidad. El patriarcado nos ha herido profundamente y en la actualidad, lo sigue haciendo en nuestra piel, en nuestros huesos y en nuestras almas.
En este último año he vivido un proceso de creación/ evolución de los mas importantes de mi vida, en el cual he podido colocar muchas cosas en su sitio y ha sido clave para comprender que muchos sucesos de mi vida, me han estado empujando constantemente al despertar de mi energía femenina y mi naturaleza salvaje e instintiva, a la Mujer Salvaje y libre que hoy soy.
Como dice Clarissa Pinkola Estes en su libro “Mujeres que corren con los lobos”, obra maestra que afortunadamente descubrí hace bastantes años. “La palabra salvaje significa vivir una existencia natural, dentro de toda mujer alienta una vida secreta, una fuerza poderosa, de creatividad apasionada y de sabiduría eterna. Es nuestro equilibrio espiritual y la fuerza que nace de nuestras entrañas. La Mujer Salvaje, es la esencia femenina instintiva. La búsqueda del conocimiento profundo de nosotras mismas, de nuestras almas. Cuando escuchamos nuestro instinto salvaje, florece la vida creativa, las relaciones se enriquecen y adquieren significado, profundidad y salud. Nuestros ciclos sexuales, creativos, laborales y lúdicos se restablecen”.
Me complace pensar que soy la mujer de mi familia que no se va a someter en esta vida, sanando por mis ancestras y las mujeres del mundo que sí lo hicieron y fueron silenciadas.
Por mí, por vosotras, por T O D A S.
He venido a sacar a la Diosa que llevamos dentro, a brillar como la luz que fuisteis y somos cada una de nosotras. A florecer y encontrar nuestra propia voz. Amando nuestros ciclos vitales.
Me gusta pensar que teniendo el valor de manifestar mi visión, de abrirme al mundo contando mi experiencia personal sin subestimarla, podré inspirar a otras mujeres a confiar en sus propias palabras y en la imagen que tienen de sí mismas. Inspirando empoderamiento.
Por eso grité, como si pariera, desde lo mas profundo de mi útero, conectando con los huesos de mis ancestras y mi yo del presente. Algo que no se puede entender con la lógica de la mente pero sí atravesarlo con el sentir del cuerpo. Porque todo queda, todo permanece, formando lo que somos ahora, pasando de generación en generación a lo largo de la historia, del tiempo y nuestras experiencias vitales y, si no lo transformamos, lo soltamos, nos liberamos y cambiamos patrones que ya no nos funcionan… Nos enfermamos emocionalmente, nos enfermamos en vida, en la pena, la falta de escucha y de lealtad hacia nosotras mismas, de miedo, de bloqueos, de falta de creatividad, de motivación y valentía y por lo tanto, enfermamos físicamente y nuestro cuerpo llora de dolor.
Busquemos nuestra propia luz y no permitamos que nadie nos la apague.
Dejemos morir lo que tiene que morir para renacer.
Prestemos atención a nuestra voz interior y a nuestro inconsciente.
Aumentemos nuestra perspicacia, percepción y resistencia.
Infundemos energía y fortalezcamos la vida.
No olvidemos quiénes somos y qué queremos… Para ser siempre guiadas por nuestra sabia intuición que nos dice cuando tienen que morir las cosas y cuando tienen que vivir, como alejarnos, como quedarnos y con quién.
Escuchemos la llamada urgente de lo femenino en un mundo de lo masculino, cuando la rabia de la diosa Kali no es expresada o canalizada de manera creativa, se convierte en el estancamiento oscuro y devorador de una vida no vivida.