"LLAMAMIENTO A LA PALABRA DE HONOR"

El valor de la palabra o “la palabra de honor”, debería ser de las cosas mas importantes que conserva el ser humano y como imagino, muchos y muchas, os habéis dando cuenta de que está en EXTINCIÓN.

Lo cual, desde mi punto de vista, es una desgracia para la humanidad ya que la palabra nos hace dignos, respetables, honrados, decentes y honestos. Pero si nos quejamos constantemente de nuestros políticos y esto no viene solo de arriba, sino que viene desde las bases de la sociedad y esta en las pequeñas cosas y detalles más humildes, en el día a día.

Quizás sea hora de mirar hacia adentro y ver que este individualismo maloliente y cada vez más deshumanizado, lleva a la raza humana a un abandono absoluto de su propio ser, justo y precisamente, lo contrario a lo que “aparentemente” podría significar la palabra individual porque su falsa “autonomía” es el cáncer del alma de la sociedad ¿y los humanos nos hemos creído que así vamos a sobrevivir en este mundo, cada vez mas complejo de gestionar?

Qué lejos estamos de la realidad…

Por si todavía no nos hemos enterado, vivimos en COMUNIDAD. Por lo tanto, necesitamos de los demás para vivir. Y siendo agradecido, honesto, generoso, considerado, empático, respetuoso y una persona de palabra, entre otras millones de características positivas en las que fomentar el amor y no la indiferencia o el odio, somos mucho más felices pero no solo para y por lo demás, sino para NOSOTROS MISMOS.

Es esto lo que todavía muchas personas no entienden. El compromiso o la “palabra de honor”, no nos liga únicamente con la otra persona sino con nosotros mismos, y cuando no cumplimos nuestra palabra, no solo fallamos a alguien sino también a nosotros y aunque no queramos darnos cuenta y pensemos que no pasa nada, en realidad, todo, absolutamente TODO, queda en nuestro interior y en nuestra consciencia.

Yo me considero y con mucho orgullo, una persona de palabra. Tuve la infinita suerte de que me educaron desde el valor de la honestidad, de conservar la “palabra de honor” y el respeto con mis amigos, compañeros de trabajo, familia y seres humanos de alrededor. Y repito, no solo por ellos sino POR MI MISMA. Porque cuando cumplo mi palabra y promulgo el cuidado a los seres de mi vida (no solo humanos), me siento feliz en mi interior y me convierte en mucho MEJOR PERSONA.

Cuando cumplí treinta años, llevaba varias años trabajando en una empresa sin ser ascendida cuando consideraba que ya era hora de salir de ese estancamiento, así que fui a la oficina del que era mi jefe en aquel momento y le dije, me merezco un ascenso, si no lo hacéis, me marcho de la empresa.

Curiosamente, la respuesta fue bastante mejor de lo esperado y me ascendieron unos meses después, pero eso se basó únicamente en una promesa. Yo le di la mano a mi jefe, le miré a los ojos, y le dije -¿me das tu “palabra de honor”?- Y él, apretando mi mano fuerte, me miró fijamente a los ojos y me contestó, -sí, te la doy-. Yo confié plenamente en esa respuesta, como si hubiéramos firmado un contrato, porque eso para mí, ¡es sagrado! y tiene mucho más valor que lo que haya firmado en un papel. ¡Eso es un hombre elegante y con dignidad! Siempre recordaré ese momento y a esa persona que me hace pensar en lo maravillosa que es la vida cuando te brinda con personas nobles, integras y dignas.

La promesa, el compromiso o la “palabra de honor”, son las bases de toda credibilidad en una persona y sino se cumple lo que se dice, CON HECHOS, su credibilidad ya no vale nada y esa persona ya no la consideras importante a tener en cuenta en tu vida. La confianza es la base de toda relación humana para crecer, evolucionar y fortalecerse. Por eso, llamo a este texto “llamamiento a la palabra de honor” porque esta sociedad necesita urgentemente mas personas como yo o como mi jefe.

ESTE MUNDO NECESITA PERSONAS QUE CUMPLAN SU PALABRA.

En las pequeñas, medianas y grandes cosas.

Personas que comprendan y sientan realmente, la profundidad que tiene el ser una persona de palabra, una persona que respeta, ve y siente a los demás independientemente del tipo y grado de relación que haya entre ellos.

Desde las relaciones sexoafectivas ya sean matrimonios, parejas de hecho, abiertas, poliamor, polígamas… Hasta las relaciones con los amigos, los compis de casa, de trabajo, cliente/trabajador, profesor de yoga/ alumno, entre otros muchos tipos de relaciones que hay.

Necesitamos mas personas que VEAN a los demás y sus necesidades y menos personas que giren alrededor de su vida como si vivieran solos en este planeta. Como si el mundo girara únicamente entorno a sus problemas y sobre sus enormes egos alimentándolos hasta el infinito, de indiferencia, hipocresía y falsa “independencia” hacia los demás seres humanos de su alrededor. Que de hecho, he de incluir que, cada vez esta mas demostrado que esta actitud, lo único que consigue son personas cada vez más alejadas de su mundo interior, y por lo tanto, INFELICES. Y claro, en realidad, a todos nos complace que las personas confíen en nosotros o nos cuiden o se preocupen o cuenten con nosotros, pero claro, ¡eso hay que ganárselo y no con palabras, con HECHOS!

Como dice una de mis profesoras, hay que practicar constantemente el “Yoga de la Vida” y digo constantemente, porque en la vida no dejan de ocurrir cosas (eso es la vida). Curiosamente, si me pongo a analizarlo, en muchas ocasiones tengo que activar el modo “Yoga de la Vida”, precisamente, por personas de este tipo: indignas, irrespetuosas, deshonestas e innobles que abundan en el entorno en que vivimos y te salpican con su actitud deshumanizada, ególatra, egoísta e insensible.

Me considero una persona emocionalmente sensible aunque este muy trabajado y trato de no alterarme y conservar mi equilibrio, no dejo de ser HUMANA y SENTIR. Y por eso también me desahogo escribiendo, porque así suelto, me libero y dejo marchar el peso que me genera no decir lo que pienso y siento al respecto, y gracias, porque es una de mis grandes y mejores terapias.

Y para finalizar…

Me enamoré de mi pareja porque no era la típica persona que me hinchaba la cabeza con mentiras y palabrería absurda. Él no necesitaba hablar, directamente cumplía con hechos. Y soy muy pero que muy afortunada, de tener a grandes personas en mi vida que son así, AUTÉNTICAS Y LEALES.

Y las que no lo son, el Universo al final, es listo y me las quita del medio.

Instagram