"LOS 41"

Un 29 de octubre del año 2018 se juntaron trece personas en un pueblecito perdido entre las montañas de Málaga. En un punto preciso del planeta, en un instante en el loco transcurso del tiempo de la historia de la humanidad y en particular, de nuestra historia y de nuestro viaje llamado vida. Sí, en aquel casi infinito cruce de caminos que llamamos destino, nos juntamos trece almas, trece personas que confluyeron en aquel punto rebosante de energía.

Empezaron a ocurrir muchas cosas y dos de nosotros se marcharon y nos quedamos en once almas. Supongo que son las energías que se colocan, se mueven, van y vienen hasta que encuentran su sitio. Al final, las cosas siempre ocurren por algo. La realidad es que cada uno de los que se mantuvieron, debía estar allí porque cada uno, dibujaba una pieza del puzzle… Solo teníamos que fluir para descubrir cómo hacer que encajaran.

Allí se paró el tiempo, aunque en realidad siguieran pasando las agujas del reloj y los días se hicieran a veces duros, largos y sobre todo muy intensos. Intensos en todos los sentidos. Pero eso no importaba, sólo nosotros existíamos y el extraordinario mundo que estábamos construyendo juntos, en un lugar privilegiado rodeado de naturaleza y un infinito cielo que nos acompañaba. Once personas desconocidas entre sí, once personas que probablemente (o si , quién sabe?) no se hubieran conocido o coincidido en otro lugar…

Once corazones, once almas a las que les unía una cosa, el Yoga.

Mientras escribo esto, se me caen las lágrimas, unas lágrimas con sabor agridulce porque nunca jamás en la vida he sentido tanta fuerza y amor unido. Porque lo que hemos encontrado en este lugar nos ha sanado, nos ha enseñado, nos ha removido por dentro y nos hemos descubierto y abierto nuestros corazones a nosotros mismos y entre nosotros, mostrando nuestro ser mas genuino y único, lo que nos hace ser todavía mejores y mas bellos como personas.

Con la despedida, ahora comienza un nuevo reto para la mayoría de nosotros. El yoga y la meditación, nos ha dado muchas cosas durante este curso. Nos hemos encontrado a nosotros mismos cara a cara y hemos sentido mas allá de una comprensión lógica de las cosas. Nos hemos visto a nosotros mismos sin disfraces, sin avergonzarnos de nuestros miedos, nuestras debilidades o nuestras inseguridades. Y para llegar hasta aquí hemos pasado por muchos procesos y especialmente, enfrentarnos a las cosas que nos duelen de nosotros mismos y de nuestras vidas, todo lo que nos hace que pensemos que somos o nos sentimos vulnerables. Hemos llorado, reído, cantado, abrazado, nos hemos mirado a los ojos sin escudo, transparentes, sencillamente atravesando las puertas del alma… 

Hemos trabajado juntos, nos hemos desvelado, entregado y amado. Nos hemos convertido en una misma cosa, en una familia espiritual. En eterno amor incondicional. Y todos, cada uno de nosotros, nos hemos fundido para convertirnos en lo mismo, en energía. Todos y cada uno de nosotros somos luz y lo que tenemos dentro de nuestras almas es mucho más fuerte que las adversidades de nuestra mente o la realidad que nos construimos. Este ha sido un paso enorme en la verdadera búsqueda de aceptarnos a nosotros mismos.

He sentido que el dolor de la vida nos aflige a todos como una mochila cargada a la espalda durante años o incluso vidas: nuestras experiencias, nuestra educación, nuestra familia, nuestra infancia o adolescencia, nuestros sufrimientos en todas sus formas e incluso nuestras vidas actuales antes de llegar al curso. He sentido que ser siempre fuerte, nos hace olvidarnos de que tenemos que observarnos dentro de nosotros mismos y de nuestros corazones y acariciarnos el alma con amor, para sanar nuestros dolores antes de continuar siendo fuertes por el mero hecho de “tener” que serlo. He sentido y comprendido que el solo hecho de respirar cuando algo nos duele, hace que absolutamente todo cobre otra forma y otro color y de esta manera cambiar la energía que en ese momento sentimos dentro. He sentido que podemos viajar en un mundo lleno de energías, sintiendo nuestro cuerpo en el presente, vibrando de intensidad y a la misma vez compartirlo y fundirte con las demás energías que tienes a tu lado.

Analizo como me siento y llego a la conclusión, que lo que en realidad me duele ahora o me pone triste no es el desapego, lo que me duele es saber que esto no será fácil volver a encontrarlo en mi día a día y que la luz que hemos tenido juntos, la hemos transformado en magia y pasión.  Es difícil ponerle palabras a tan profunda emoción y observación, sencillamente, hay que vivirlo para entenderlo y sin embargo, me gustaría hacerme vieja y con una sonrisa pegada en la cara leer esto y viajar en el tiempo hasta vuestro calor, vuestras miradas y vuestras risas. Seguiremos nuestro camino del Yoga, cada uno en su ciudad, con su vida, con sus rutinas pero mis piezas del puzzle seréis siempre vosotros aunque conozca a otras en el futuro.

Neus con su música y su voz que nos transportarán con sus notas a aquellos increíbles momentos por el resto de nuestras vidas, Marion con su nobleza y su dulce y profunda mirada de ojos verdes, Indah con su despistada timidez tras la cual oculta una hermosa alma, Carlitos con su loca ternura y sus ganas de compartir, sentir, ayudar y hacer felices a las personas, “Antonio” con su calor y amor que desprende solo con una mirada y su poderosa presencia, Juan con su infinito conocimiento que tanto ama compartir, Carmela con su incondicional atención y cuidados, su fuerza y su luz, Leo con su naturalidad y autenticidad, Miki con su mundo inquieto, volador y cambiante, Pedro con su pasión, con su conocimiento y la maravillosa y mágica forma de transmitirlo.

Chicos, esta es mi despedida. Lloro porque gracias a esta pedazo de experiencia que hemos tenido, he descubierto un amor profundamente intenso, seguramente la mayor expresión y exaltación de amor que nunca en mi vida haya conocido. Cada uno de nosotros ha sido una chispa para hacer de este fuego más grande e intenso. No hay palabras para definir la inmensa gratitud que siento y deciros que os amo y que sois infinitamente bellos.

Cuando la gente me pregunta dónde esta mi hogar, siempre contesto que el hogar de un nómada esta en el corazón, pues ahí os llevaré conmigo, vaya donde vaya o donde me depare y me sorprenda la vida.  Siempre estaréis en mi corazón.
Por haberme amado tal y como soy, con mis luces y mis sombras.

¡ETERNAMENTE AGRADECIDA, QUERIDOS 41!

Instagram