MAHAKALA
Sí, este pibe vive conmigo, compartimos el mismo hogar, se llama Mahakala.
Y aunque puede que a simple vista de mal rollete, en realidad es el guardián que me custodia desde lo alto de la pared, como una gárgola en lo alto de los muros de una catedral.
Os voy a contar cómo llego a mis manos y lo guay que fue descubrir quién era.
Cuando estaba volviendo de Vietnam, en pleno desarrollo de la pandemia, aterricé en Nueva Delhi y decidí hacer unas cuantas compras. En estos momentos, todavía no tenía ni la más remota idea de que mi vuelo de vuelta a Europa, se adelantaría de forma urgente. Por suerte, decidí hacer una caja con regalos y cosas que me pesaban en la mochila y no me hacían falta para continuar mi viaje. Así que fui al centro de la ciudad, y me puse a comprar regalitos para toda la chupipandi (la familia). A Mahakala, inicialmente también lo compré para regalar, lo vi en una tienda enorme de tres plantas, expuesto entre millones de cosas, todo maravilloso y a su vez, entre unas cuantas decenas de máscaras. Pero fue él quien mas llamó mi atención en ese momento. Sin embargo, no tenía ni idea de quién era, ni lo que significaba, pero me hechizaba, así que me lo llevé sin titubear demasiado.
Una vez con todas mis compras finiquitadas, lo metí todo en la mochila y me presenté en el “Post Office” de la ciudad, en la cola solo había hombres, muchos hombres… Bueno, en realidad no había solo una cola sino varias, y yo era la única mujer en toda la oficina. Fui el centro de atención y objeto de distracción de muchos por la siguiente media hora. Os aseguro que los indios son bastante descarados, miran fijamente, su curiosidad es infinitamente fuerte, así que en este país el pánico a ser observado se supera a la fuerza, no queda otra que adaptarse jeje
Una vez enviado mi paquete de 12 kilos solo quedaba que llegara a España…
Tardó cuatro meses y medio, cuatro meses y medio en que llegara a mis manos el dicho paquete. De los cuales, por lo menos uno, se pasó retenido en la aduana en el aeropuerto de Madrid, a causa de la pandemia y sus eternos controles. Sinceramente, pensé que nunca iba a llegar, pero finalmente apareció.
El caso, es que cuando abrí la caja y empecé a repartir regalitos a la banda, vi al señor Mahakala, me hechizó de la misma manera que aquel día en la tienda de Delhi y me dije… -Pauli, tienes que investigar quién es este güey antes de regalarlo-
Y he aquí, su flipante historia.
Mahakala, es una de las más importantes divinidades protectoras dentro del Budismo del Tibet o Budismo Vajrayana. El origen de su nombre deriva del sánscrito que significa grande (maha) y negro (kala).
Es una poderosa deidad que lucha intensamente en contra de las fuerzas del mal y procura llevar la luz a todos aquellos lugares que se encuentran en tinieblas, convirtiéndose así en una especie de guía. Aunque es venerado por el Budismo Tibetano tántrico, tiene muchos seguidores entre los Sakuaorder. Adicionalmente, a Mahakala se le conoce con el epíteto de «El Señor del viento».
La tradición budista cuenta que Mahakala en realidad fue un demonio convertido al mundo del bien por Manjushri y Avalokiteshvara. Por tal motivo, se le atribuye la misión de hacer que, al igual que él lo logró, las personas abandonen la oscuridad, protege a los discípulos y cumple la función de ayudar a disolver todo tipo de obstáculos y negatividades que impiden el camino espiritual.
La corona de cinco calaveras simboliza las cinco aflicciones y causas del sufrimiento: la ignorancia, el ego, el apego, la aversión y el miedo, transformados en cinco sabidurías.
Aparece con una corona con cinco cabezas para mostrar la transformación de las fuerzas negativas en mensajes de sabiduría tan necesarios para aquellos que están en la oscuridad.
Así que después de averiguar el significado de la historia de este maravilloso personaje, tomé la decisión de que no iba a regalarlo.
Mahakala, es y será mi protector.
